domingo, 6 de mayo de 2012

El Trono del Diablo


Sentado al pie del Trono del Diablo
observo la vida que me rodea, 
el abismo que tan bien me conoce, 
las tinieblas que son mi esencia 
y de las que hablo en noches como esta.
Escucho como susurra en mi oído, 
recordándome todo aquello que he vivido…
Me guía, 
con sus sabias palabras desafía 
a la razón y me aconseja 
cual debería ser el siguiente paso en esta, 
mi oscura senda.
Sentado al pie del Trono del Diablo 
mi mirada se pierde en la lejanía del horizonte,
hacia la frontera 
entre los mundos 
que conforman mi lóbrega celda.
Percibo,  más allá de mi cordura, su presencia 
danzando en los bordes de mi percepción, 
esquiva, etérea, 
irreal, fantasmagórica, perversa, 
sabia, eterna…
Me devuelve la mirada, 
sus ojos atraviesan mis ropajes tejidos de tinieblas, 
sus palabras mi alma laceran, 
despertándola del sopor 
en el que tristemente se encuentra.
Sentado al pie del Trono del Diablo 
mi voluntad se despereza, 
un lustro ya, suficiente condena, 
es hora de caminar, recorrer mi senda, 
brindar bajo la luna llena.
Sus palabras siempre estarán en mi, 
mis demonios me las recordaran sin tregua, 
dejaré que dancen libres, 
que me acompañen, que me envuelvan en tinieblas, 
pues esta, al fin y al cabo, es mi esencia.

domingo, 11 de marzo de 2012

Cinco minutos


Cuantas veces decimos que cinco minutos no son nada…
En cinco minutos nuestro mundo puede derrumbarse…o cambiar para mejor…
En cinco minutos puedes hacer daño a esa persona y que se acabe de alejar de ti…
En cinco minutos puedes decir esas palabras que te unirán a alguien que hará que veas la vida de otra forma…
En cinco minutos puedes tocar el cielo sintiendo que te acaricia su mirada, que sus labios te roban el aliento, que su tacto estremece tu voluntad…
En cinco minutos puedes sentir como se clavan en tu corazón palabras cargadas de resentimiento, como tus ojos se inundan de decepción…
Y cinco minutos no son nada…
Cinco minutos dura esa canción que te transporta a esos momentos de felicidad, de niñez de dulce e ilusión, de primer amor, de nuevos horizontes…
Cinco minutos dura esa oración por el alma de quien te amo y por quien lo distes todo…
Cinco minutos de despedida pasan en nada, cuando sabes que se va, que no volverás a ver a esa persona que ahora se abraza con fuerzas a ti…
Cinco minutos de cruce de miradas con esa persona desconocida que esta a punto de entrar en tu vida, pasan a toda velocidad…
Cinco minutos de felicidad son efímeros; cinco minutos de dolor, eternos…
Y cinco minutos no son nada, y pueden ser una vida…