¿Por qué tarde tanto en decirte “te quiero”?
Tantas veces me lo pregunto…cuando te veo,
cuando escucho tu voz…
Sería por miedo,
miedo a esa respuesta que podría haber desgarrado este débil corazón,
de sentimientos sinceros…
Sería por temor,
por temor a vivir un sueño…
Pero ya es tarde, ya da igual,
pues tus ojos ya tienen dueño,
otros labios sacian tu sed de besos,
otras manos te acarician y tus oídos,
alegres, escuchan sus “te quiero”…
¿Y qué me queda a mi?
Seguir a tu lado.
Arrancarte una sonrisa si puedo,
darte todo lo que en mi mano este,
ser tu amigo, confidente,
confesor y compañero
en los malos y buenos momentos…
por no haberte dicho nunca que “te quiero”.
Mis ojos tal vez digan lo que siento,
o quizás sean mis gestos,
o puede que quede solo para mis sueños…
o, ¿quién sabe?...tal vez me atreva a decirte, algún día, que “te
quiero”.