domingo, 31 de enero de 2016

En las sombras.

Me enamoré de tus miradas al infinito, de las sonrisas veladas que conseguí robarte, de la dulzura de tus gestos cuando compartíamos momentos que no se repetirán. Aprendí a amarte en tus noches de insomnio, en las que buscabas mi compañía pese a la distancia insalvable que nos separaba. Soñé con recorrer esa senda, sin rendirme, superando todos los obstáculos que se presentasen, con tal de acabar caminando a tu lado, susurrándote al oído lo especial e importante que eres para mí.

Pero esas palabras ya no saldrán de mis labios, no caminaremos juntos ya. He aprendido que no debo recorrer esa senda, que esos sueños, solo sueños son. Que esa distancia insalvable que nos separa, siempre estará ahí, en lo que sientes. Que ya no te acompañaré cuando tus noches se conviertan en el incesante paso de los minutos esperando la llegada de Morfeo. Hoy soy consciente que debo olvidar el amor que siento por ti, que no puedo aferrarme a momentos pasados aunque los recuerde constantemente. Ya no robaré sonrisas de esos labios que deseé besar, ni miraré al infinito intentando averiguar en donde se pierde tu mirada.

Porque no soy yo quien debe recordarte cada segundo de tu vida que eres alguien especial, un ser único que conseguirá todo lo que se proponga, alguien capaz de robarle el corazón hasta a quien lo creía muerto. Es quien comparte tus momentos quien tiene que hacerte sentir especial con cada uno de sus gestos; quien debe robarte sonrisas, soles, estrellas y perderse en tu aroma en cada abrazo. Es quien debe hacer que se te erice el vello con cada una de sus caricias; quien debe soñar con perderse en tus labios. No soy yo quien debe decirte un “te amo” cada vez que te mire, ni quien desee alejar la tristeza de tus ojos cuando se atreva a asomarse en ellos. Tú así lo decidiste.

Yo soy quien seguirá viviendo su vida, olvidando cada día que fuiste mi razón para sonreír en cada despertar. Soy quien se recordará, cada noche antes de dormir, que pocos aman como amo yo. Soy quien soñará cada noche con el día en el que llegará esa persona que me ame como yo la amaré; que sepa apreciar lo que tú no has sabido, o no te has atrevido, a valorar.

Aunque en las sombras siga anhelando perderme en ti.

lunes, 4 de enero de 2016

A ti.

A ti, que tantas veces me escuchaste divagar; a ti, que tanto te debo.

Me gustaría poder decirte que sé lo que ocurrió, que sé que las lágrimas inundan tus ojos en las noches, me gustaría poder darte ánimos, abrazarte y servirte de escudo como otras tantas veces hice. Me gustaría poder recoger los trozos de ese enorme corazón destrozado, juntarlos y volver a colocarlos donde deben estar. Me gustaría poder hacerte reír como tantas veces hice, estar a tu lado para escucharte o para que oigas mis tonterías y que la pena no sea tanta. Pero no es posible. Estoy atado al silencio y a la distancia que nos separa.

Mi corazón se estremeció cuando lo intuido se hizo realidad. Solo quiero decirte que nunca bajes la cabeza. Vomita esas insanas lágrimas que corren por tus venas, libérate del dolor, que la herida haga costra y vuelve a caminar, paso a paso, aunque duela, como siempre has hecho pese a la carga que llevabas sobre tus hombros. Y cuando descanses, hazlo sabiendo que has hecho siempre lo correcto, lo mejor, aunque no se haya valorado en su justa medida.

Todo pasa porque tiene que pasar. Las puertas se cierran y se abren ventanales desde los que podrás disfrutar de nuevos amaneceres, el frío invernal que ahora estremece tu corazón, dejará paso a una primavera y a un nuevo verano en el que tu mirada sonreirá y se escaparán suspiros de tus labios. Todo eso llegará porque las personas que sabemos amar nos lo merecemos.

Sé que volveré a ver esa sonrisa. Sé que volveremos a tomarnos un café sentados en la misma mesa. Sé que tu corazón volverá a latir, se volverá a ilusionar y que tu mañana, esté donde esté, te llenará el alma de nuevas ilusiones que ocultaran los zarpazos del destino.

Te lo mereces.