Todo en esta vida acaba. Las
gotas rebosan el vaso, pues todos tienen su límite. Toda cuerda se rompe si
estiras de ella demasiado. Todo día llega. Solo hay que saber esperar a que
llegue, algo que no siempre es fácil, pues cuando se apagan las luces de tu día
muchas veces piensas en porque tarda tanto en llegar. Pero llegará. Espero que
el día que eso ocurra, cada uno sepa reconocer su responsabilidad en cada gota
que puso en ese vaso sin pensar que se podría llenar, en cada tirón que dio de manera desenfadada a esa cuerda creyendo que todo era un juego. Espero que el día
que no esté ninguno de ellos me añore, aunque soy consciente de que nunca
valoramos lo que tenemos en su justa medida hasta que lo perdemos.
Cada palabra hiriente, cada
silencio cuando se necesitaba una palabra amable, cada falta en los días importantes,
cada mal gesto, cada llamada no contestada, cada deslealtad, cada infidelidad…cada
una de estas cosas son tirones, gotas, cosas que harán que, ese día, parta
buscando la palabra amable, esa mano sobre el hombro y esa mirada que sin
palabras dice “Todo saldrá bien”, esa presencia necesaria, ese gesto de amor, la
llamada que me sorprenda y me haga feliz, la lealtad, la fidelidad… Y se que
ese día llegara.
Llegará....cuando tenga que llegar...y a cada cerdo le llega su san Martín...jaja...ahí queda eso... Jaja....para que veas que si que se entra en tu blog...
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