miércoles, 18 de mayo de 2011

Dolor de una madre

Miro a la mujer que de rodillas llora, abrazando el cadáver de su hijo amado y preguntando al Cielo porqué con esto la ha castigado. La veo derramar lágrimas que se mezclan con la sangre de su vástago. Lo aprieta contra su vientre, como anhelando que jamás de sus entrañas hubiese asomado. ¡¿Para qué dar un hijo a este mundo?!. ¿Para verlo morir a manos de su hermano? ¿Para verlo sufrir?¿Para tener que enterrarlo?. ¡Ay, mujer! Con que pesar te han castigado, y me pregunto cual fue tu pecado.

Miro al hombre que aún sostiene el arma, está ante ellos, quieto, parado. En su mano el garrote ensangrentado. Sus ojos se llenan de lagrimas, ¿por qué ha matado a su hermano?. ¿Cómo fue capaz de asestarle el golpe mortal?. Mira a su madre y siente, como ella, que algo suyo han matado. Llora desconsolado mientras escucha la sentencia de su Padre Bienamado "¡Hasta el fin de los días estarás condenado!".

Se esconde entre las sombras huyendo de su Señor y del dolor de ver a su madre llorando, sabe que le odian y que esperan que sea castigado, herido y maltratado.

Pero ante el hogar, cada noche su madre llora porque los ha perdido a ambos, y reza por volver a verle, para poder decirle que le ha perdonado, abrazarle y compartir su dolor, pues le ha engendrado, ella le dio la vida, y con la sabiduría y paciencia de una madre sabe que se había cegado.

Y derrama sus lagrimas porque sabe que su hijo cree que no le ha perdonado. ¡Ay, mujer! Con que pesar te han castigado, y me pregunto cual fue tu pecado.

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