miércoles, 18 de mayo de 2011

El parque

Otra tarde más llego al mismo banco de madera, ese donde nos sentábamos y reíamos, en nuestro parque...Otra tarde más espero que vengas, aunque internamente se que no sera así, pero aún tengo esperanzas...Esperanza, curiosa paradoja, tu nombre me da la vida...esa que nos hace soñar, ser felices...y sufrir amargamente...

Y pensamos ¿pero cómo pude pensar que iba a ocurrir algo así?, o cosas por el estilo...sencillo, somos humanos y soñamos, anhelamos, creemos en los imposibles...

Pero hoy como ayer toca sufrir. Lo primero que me viene a la mente cuando me siento en el banco, es que no, que hoy será diferente, que hoy todo va a cambiar...pero las horas pasan, el día muere... y solo es otro día en el que me faltas, otro día en el que tu ausencia se hace más y más patente. Y la esperanza que alberga mi corazón se cristaliza, y se me clava en lo mas hondo...

Hace mucho que me dije que no volvería a llorar por esto. Han sido muchas las lagrimas derramadas durante la noche, y no sirven de nada...no más... Lloraré de alegría cuando vuelva a ver tu rostro, porque se que así sera. Además, sabes bien que he de ser el fuerte, el que dé sostén a los que me rodean, como te lo daba a ti cuando lo necesitabas. Siempre he sido así, y así quiero seguir siendo.

Y me dan igual los días, las semanas, los meses, los años...siempre estaré aquí, esperándote, con esa esperanza...volver a verte, abrazarte con tanta fuerza que jamás te vuelvas a alejar de mi, besarte, que me ilumines con esa sonrisa angelical, sentirte viva entre mis brazos...viva...porque se que lo estas, por eso rezamos todos cada día...tus hermanos, tu madre, tus abuelos...y yo.

Ojalá hubiese estado más atento aquella tarde...Me muero al pensar que fue un error mio. Un error que jamas, jamás me perdonaré...

Ya es de noche, las farolas iluminan el parque vació. Me levanto y vuelvo a casa, siguiendo el mismo recorrido que hacíamos todas las tardes cogidos de la mano. Pero esta noche mi mano solo aferra el vació, y mi sonrisa se ha ido contigo, desaparecida de mi faz.

Mañana volveré. Volveré a sentarme en ese banco, y volveré a esperar que aparezcas corriendo entre los columpios mientras te ríes a carcajadas...

Siempre, siempre, siempre estaré. Hasta que te encontremos...
Te debo eso y más hija mía. Eso y más...

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